Estuvo en mi cama mientras tú llamabas
cuando preguntabas: ¿Dónde estas?
éstaba en el cielo, junto a mi cuerpo
tirada en el suelo, junto a tus sueños
una extraña sortija, que anuncia
“propiedad de”.
Mientras, me gano el infierno
perdido en los recovecos de su cuerpo,
por un momento ya no recuerda ¿quien eres tú?
sombras a media luz, jadea, respira y exhala.
Me embriago en su aroma,
pasan las horas,
fundiendo miradas, como quien acaricia un bebe
recorre mi piel,
correspondo explorando más allá de su intimidad,
beber del manantial.
Miradas extrañas obcervan transitar
sin aire de complicidad,
no podrán sospechar, ni apostar
que existe algo más.
por: Alejandro Moreno

