Primer octavo del dos mil fue en el tercer mes
en mi destino escrito
tendrias que aparecer
Eras mi amigo, mi hermano
mi padre,
el mejor confidente
complice silente.
Mezcla perfecta
de magia secreta
buena posicion astral
que no siempre hiba a durar.
Hoy no tengo que llorar
solo me resta agradecer
tan belllos momentos
que en el alma atesorare.
Cubro desaciertos
con tus enseñanzas
todo saldra mejor
Cubro el dolor
con aquel calor
que tu abrazo me dio.
Cuando a mi puerta toque la melancolia
se despierten mil heridas
recordare que desde niño
ya estabas en mi destino.
Gracias por ese mensaje de paz
por decir la verdad
en cada atardecer
recordare aquel cafe.
Si alguna vez
quisieras encontrarme
descubriras que nadie ocupo tu lugar
que a un buen amigo
jamas se le puede olvidar.
por dROmo
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